Guía práctica · 8 min de lectura
Qué debe tener la página web de un negocio pequeño: la lista completa
Casi ninguna web pequeña pierde clientes por fea. Los pierde porque el cliente buscaba algo, el horario o un precio, y no lo encontró. Esta es la lista, en el orden en que la recorre alguien que todavía no te conoce.
Actualizada el 27 de octubre de 2026
La página web de un negocio pequeño tiene que decir en la primera pantalla qué vendes y dónde, enseñar precios o al menos un «desde», y dejar contactarte con un toque: WhatsApp, teléfono o un formulario corto. Después, dirección con horario y mapa, fotos reales, reseñas, que vaya rápida en el móvil y que Google la entienda. En España necesita también sus textos legales, y conviene que esté en un dominio a tu nombre.
Antes de la lista: para qué sirve la web
Alguien te encuentra en Google, en el mapa o por un enlace que le pasó su cuñado. La web tiene un minuto para que te escriba, te llame o se acerque. Lo que ayuda a eso se queda. Lo demás estorba.
Por eso la lista va por orden. Una web sencilla con el WhatsApp a mano vende más que una preciosa con el teléfono escondido al final. Si esta semana solo puedes arreglar dos cosas, arregla las dos primeras.
1. Qué vendes y dónde, sin hacer scroll
Lo que se ve en el móvil nada más abrir tiene que contestar una sola pregunta: ¿esto es lo que busco? «Calidad y pasión desde 1998» no se lo contesta a nadie. «Taller mecánico en Getafe, con cita en el día» sí, y en ocho palabras.
Debajo, una línea sobre para quién trabajas y el botón para contactar. El error más común es el contrario: una foto enorme del local a pantalla completa y el texto empezando más abajo. Queda bonito en el ordenador del diseñador. En un móvil, el cliente ve una fachada y no sabe de qué es.
2. Precios, o por lo menos un «desde»
Es lo que más se busca y lo que más se esconde. Entendemos el miedo: tu competencia lo va a ver, y hay trabajos que de verdad no tienen precio fijo. Pero un «desde 35 €» o un «menú del día a 14 €» aparta a quien no encaja y da el empujón a quien sí. Sin ninguna cifra, mucha gente da por hecho que eres caro y ni pregunta.
Si muestras precios a particulares, di si llevan el IVA incluido. Es obligatorio. Y te ahorra una conversación incómoda en el mostrador.
3. Cómo contactarte, sin buscarlo
- Un botón de WhatsApp que se vea siempre en el móvil y abra la conversación con un mensaje ya escrito. Ojo: si es tu número personal, te van a escribir a las once de la noche. Usa WhatsApp Business y pon un mensaje de ausencia.
- El teléfono como enlace que llama al tocarlo, no como un número que hay que copiar a mano.
- Un formulario corto, de tres campos como mucho, para quien escribe desde el ordenador del trabajo. Acabará recibiendo algo de spam, y alguien tiene que mirar ese correo cada día.
- Cuándo contestas. «Respondemos el mismo día laborable» quita la duda de si alguien lo va a leer.
4. Dirección, horario y mapa
Si el cliente viene a ti, tiene que saber dónde estás y cuándo abres sin salir de la página. La dirección escrita entera, el horario con los días de cierre y un mapa que abra la ruta en el móvil. Si se aparca mal, si estás en un primer piso o si se entra por la calle de atrás, dilo.
El horario tiene que ser el mismo que en tu Perfil de Empresa de Google. Cuando no coinciden, el cliente se fía del peor y a veces se planta delante de la persiana bajada. Si trabajas a domicilio, cambia la dirección por los barrios o pueblos que cubres.
5. Fotos tuyas
El local, el equipo, el género, los trabajos terminados. Las fotos de banco de imágenes se reconocen a la legua: la misma pareja sonriente sale en mil webs. Una panadería con su mostrador lleno a las ocho de la mañana convence más que cualquier imagen genérica bien iluminada.
No tienen que ser de fotógrafo. Sí nítidas, con luz natural y de este año. Si el local cambió, cambia las fotos.
¿Prefieres no hacerlo tú?
Te dejamos la web lista en 3 días, desde 80 € y en un solo pago. Tú nos mandas las fotos y los precios por WhatsApp, y del resto nos ocupamos nosotros.
6. Motivos para fiarse de ti
- Unas cuantas reseñas de Google con su nombre, y un enlace para ver todas. Los testimonios sin nombre no se los cree nadie.
- Cuánto llevas abierto. «En el barrio desde 2009» dice mucho en una línea.
- Quién está detrás, con nombre y una foto. A un negocio pequeño se le compra en parte por la persona.
- Lo que se pueda comprobar: número de colegiado, certificados, marcas con las que trabajas.
- La garantía que das, si la das, escrita igual que se la dirías a un cliente.
7. Que vaya bien en el móvil y cargue rápido
Buena parte de tus visitas llegarán desde un teléfono, con prisa y a veces con poca cobertura. Tiene que leerse sin hacer zoom, los botones se tienen que poder tocar con el pulgar y nada puede tapar el texto. Pruébala tú, con datos y no con el wifi de casa.
Si tarda, la gente vuelve atrás y entra en el siguiente resultado. Casi siempre la frenan las mismas cosas: fotos subidas tal como salen de la cámara, un vídeo de fondo y herramientas puestas «por si acaso». Google también mide la velocidad, así que una web lenta pierde visitas por los dos lados.
8. Que Google la entienda
- Un título de página que diga qué haces y dónde. Es la línea azul que sale en los resultados.
- Texto de verdad sobre tus servicios y tu zona. Si está metido dentro de una imagen o de un cartel escaneado, Google no lo lee.
- La web enlazada desde tu Perfil de Empresa, y el perfil desde la web. Para un negocio con local, ese perfil trae muchas veces más clientes que la propia web.
- El mismo nombre, dirección y teléfono en todas partes, escritos igual.
9. Los textos legales
En España cualquier web de un negocio necesita aviso legal con tus datos, política de privacidad en cuanto tenga un formulario, y política de cookies con su banner si usas analítica u otras herramientas de terceros. Van enlazados en el pie. No los copies de otra web: hay más de una por ahí con el NIF de otra empresa todavía dentro. En nuestra guía de los textos legales tienes qué debe llevar cada uno.
10. Un dominio tuyo
tunegocio.es, no tunegocio.plataforma.com. Te da un correo con tu nombre y, sobre todo, es tuyo: si un día cambias de proveedor, te lo llevas y Google no te olvida. Regístralo a tu nombre. Es habitual que lo registre quien hace la web, y luego desaparece y nadie sabe renovarlo.
Lo que sobra
- Carruseles en la portada. Casi nadie pasa de la primera imagen, y el mensaje cambia antes de que dé tiempo a leerlo.
- Música o vídeo que suena solo. Quien está en el metro o en la oficina cierra la página.
- Popups y animaciones de entrada que se ponen delante antes de que el cliente sepa qué vendes.
- Un blog con tres entradas de 2021. Parece un negocio abandonado. Si no vas a escribir, mejor sin blog.
- Iconos de redes que llevan a perfiles vacíos.
Repásala en cinco minutos
Abre tu web en el móvil, con datos, y contesta con sinceridad:
- ¿Se entiende qué vendo y dónde sin bajar?
- ¿Hay algún precio o un «desde»?
- ¿Puedo escribir o llamar con un toque?
- ¿Dirección, horario y mapa están, y coinciden con Google?
- ¿Las fotos son mías y de este año?
- ¿Hay reseñas con nombre?
- ¿Carga rápido y se lee sin zoom?
- ¿El título dice qué hago y dónde?
- ¿Aviso legal, privacidad y cookies están en el pie?
- ¿El dominio está a mi nombre?
Cada «no» es una tarea, y casi todas caben en una tarde. Empieza por arriba.
FAQ
Otras dudas sobre esto
¿Qué es lo más importante que debe tener la web de un negocio?
Que la primera pantalla diga qué vendes y dónde, y que se pueda contactar con un toque. Si eso falla, lo demás da igual: el cliente se va antes de verlo.
¿Basta con una web de una sola página?
Para la mayoría de negocios pequeños, sí. Una página bien ordenada con todo lo de esta lista funciona mejor que diez páginas a medio llenar. Depende de cuánto ofreces: si tienes muchos servicios distintos o trabajas en varias zonas, con el tiempo compensa darle a cada uno su página.
¿Tengo que poner precios en mi web?
No es obligatorio publicarlos, pero si los pones tienen que decir si incluyen impuestos. Aunque cada trabajo sea distinto, un «desde» ayuda: aparta a quien no encaja y anima a escribir a quien sí.
¿Necesito web si ya tengo Perfil de Empresa en Google e Instagram?
El perfil de Google es imprescindible si tienes local, pero no deja explicar con calma tus servicios ni tu forma de trabajar, e Instagram sale poco en las búsquedas. La web es lo único que controlas del todo. Enlazados entre sí, los tres funcionan mejor.
¿Cada cuánto hay que actualizar la web?
Cada vez que cambie algo que el cliente necesita saber: precios, horario, servicios o teléfono. No hace falta publicar novedades, pero sí que lo que hay sea verdad. Un horario de hace dos años hace más daño que no tener web.
¿Vuestras webs incluyen todo esto?
Sí: primera pantalla clara, precios, botón de WhatsApp, horario y mapa, pensada para el móvil y para Google, con los textos legales en el pie. Las fotos y los datos los pones tú. Desde 80 €, en un solo pago; el dominio y el hosting van aparte.